Tintas ajenas

domingo 30 de septiembre de 2007

Adora….estar en compañía… pero dice que se aprende más en soledad. Y yo como El buen samaritano Le creo. ¡Tiene por Rincon preferido! El campo de su abuela, y un día abrigada por la magia de la noche…. dijo: Terminemos el Cuento…. Pero El ave que no podía volar. Voló….y en su vuelo.... gano y alcanzo altura; Y aunque Niki le causo Mi tristeza, por ser sorprendida Desnuda…. Buscando La caja donde Alicia guarda sus secretos, no le quedo de otra que ir De vuelta a casa ¡allá hizo de todo! hasta La mueca que se hace en la Serenidad de la noche y Después de la búsqueda se dio cuenta que no es fácil Sentirse solo, entonces se asentó a Leer un libro y sintió por un momento La mano que me toca en la noche, la del Interior, y como era exageradamente Tarde y tenía que Dormir se quedo a La espera de no volver a tener cerca La canción rota, ni un Sueño estéril, y se despidió Hasta siempre, Brasil, camino en busca de un ¡alma gemela!… Mi amante…para que con sus alas me quite el Frío. y me abrigue los sueños...
Rosa Silverio…. “Letras que merecen Mas premios” por aquí le dejo su ultimo post Del mes; que por ende será el mío también….Digno para cerrar en un día de lluvia…de este hermoso septiembre…

Costura


No tengo hilo y aguja en casa.
No puedo coser la camisa rota,
el suéter viejo,los calcetines blancos.
No puedo atar los cabos o empalmar las reglas.
no consigo unir nada de lo mío ni de lo ajeno.
No hay nada para dedicarme a la costura,
para sentarme sobre el sofá azul o la mecedora viejay tejer los días, remendar las cicatrices,
resolver acertijos,
volver a ensamblar las partes del amor.
Este apartamento se vuelve grande, frío y confuso
como las ventiscas de nieve que acechan el invierno.
Los cojines duermen, la cafetera no grita,
el marido no llega.Estoy sentada frente a la pared blanca
sin nada qué hacer más que contar las grietas,
medir los orificios, perseguir alguna hormiga,
inventarme algún quehacer o liberar a mis fantasmas.
Quizás resuelva salir hasta la mercería
y comprar los hilos que me urgen,
las agujas que necesito para arreglar las cortinas,
tejer la oscuridad y la nostalgia,
coserme el corazón y los contornos,
reparar las heridas que sangran en mi interior.
O talvez lo que debo hacer es romperme en tiras,
adelgazarme como un hilo blancoy tejerme un nido,
una nueva casa,un nuevo rincón para mis carnes,
una tumba exacta para mi ser adolorido.
Rosa Silverio